Bienvenidos a la sección de Relatos (Segunda Parte), llamada Las Correrías de Puta Sexy y el Cornudo. Cuando pensamos en agregar esta sección, consideramos publicar historias ficticias, muy picosas, que agradaran a nuestros visitantes; sin embargo, decidimos no hacerlo y, en su lugar, entregar a todos los lectores anécdotas reales que nos han pasado en los pocos años que tenemos en este ambiente. Por lo tanto, puede ser que los relatos no sean tan imaginativos como se quisiera, pero aclaramos que son absolutamente verídicos y que no se ha agregado ni una coma a lo que sucedió en realidad. Esperamos que lo disfrutes y nos digas qué te parecen en nuestra sección... "Haz un Comentario".
Nota: Para facilitar la lectura, todos los relatos se presentan desde el más reciente al más antiguo. Si quieres leérlos todos o no has leído ninguno, te recomendamos empezar de abajo hacia arriba. Si quieres leer los primeros Relatos que publicamos, por favor visita la sección: Relatos 1
Triple Penetración en Casa Swinger ¡NUEVO!
Puta Sexy
Lo había escuchado, pero pensé que era imposible; sin embargo, en Casa Swinger tuve mi primera Triple Penetración (una deliciosa Verga por la panocha y dos por el Culo, al mismo tiempo), en una noche en la que fui la Puta de más de 30 machos. ¿Y Tú cuándo vienes a hacer lo mismo?
En Casa Swinger he vivido todo tipo de experiencias, pero hubo una noche que me gustó especialmente, pues creo que me comporté más Puta que nunca, dándoles las Nalgas a más de 30 machos en sólo unas horas. Era Jueves, mi día preferido, pues es cuando más hombres vienen a cogerme; horas antes de arrancar siento una emoción en el estómago, pues sé que seré la Puta de varios que ni siquiera conozco; me calienta pensar que al final de la noche ya habré sentido Vergas, manos, bocas de hombres que no había visto en mi vida, cogiéndome, manoseándome y lamiéndome con la confianza que da estar con una Golfa que se las da a cualquiera.
Ese Jueves me sentía muy ardiente y con ganas de Verga; mientras me bañaba me asombraba de la cantidad de Pitos que había sentido en tan poco tiempo, cientos de Vergas que había lamido, tocado y recibido en el Culo y la pepa. Me daba cuenta de que no sólo soy una Puta, sino un cuerpo público disponible para todos, usado por decenas de machos cada semana para satisfacerse y siempre dispuesto a sentir la mano de quien sea en una Nalga, a que me pongan una Verga en la boca sin siquiera mediar palabra, a que me perforen el Culo sin saber siquiera el nombre de quien me está enculando. Mientras me bañaba me excitaba esa idea y ya quería que dieran las 8:00 de la noche, para recibir a mis futuros amantes, para besarlos en la boca al recibirlos, sintiendo sus manos en mis tetas y en mis Nalgas.
Salí del baño completamente encuerada, mientras veía al Cornudo de mi marido preparar todo para otra noche de placer; me gusta pasearme desnuda por toda la Casa cuando todavía no hay nadie y ver los sillones que en unas horas estarán llenos de parejas, mujeres y, lo que más me gusta, hombres de todas las edades y condiciones que verán y gozarán mi Culo como les dé la gana; mi esposo me dio un tierno beso tocándome la pucha caliente preguntándome:
- ¿Lista para dar las Nalgas? - Yo siempre… - le respondí Putona.
A pesar de que pocos comprenden nuestro estilo de vida, yo soy feliz de estar con él y que le guste que me ofrezca a treinta, cuarenta o cincuenta hombres por semana. A él le gusta que me toquen el Culo, que me besen descaradamente en su cara, que me la metan en su presencia y que, al final, cuando todos se van, me coja sabiendo que esa panocha y ese Culo ya fueron de varios en esa misma noche. A mí me gusta ponerle los Cuernos cínicamente, sonriéndole mientras tengo un Pene adentro y decenas de manos recorriéndome el cuerpo.
Curiosamente, ese día la excitación comenzó de manera distinta, pues mientras yo me paseaba desnuda por toda la casa, el jardinero hacía su trabajo recortando algunas plantas; ya había pasado otras veces en las que algunos trabajadores externos me habían visto encuerada en la casa sin poder creerlo, pero esta vez decidí ir más allá pues me sentía muy caliente. Salí al jardín encuerada como estaba y le dije algo relacionado con su trabajo, como si estuviera completamente vestida; incluso, me empiné casi en su cara para mostrarle algunas flores que, según yo, estaban creciendo mal. Yo sabía que, en lugar de ver las flores que le mostraba, miraba mi Culo desnudo que le enseñaba con desfachatez y sólo alcanzaba a tartamudear algunos monosílabos en respuesta a lo que le decía. No pasó nada más que eso, pues la presencia de mi marido intimidaba al jardinero, quien no sabía que esas Nalgas también eran suyas y, si se hubiera animado, se las habría dado ahí mismo.
Fui al clóset para ver qué iba a ponerme; me decidí por una micro falda blanca que me queda a la mitad de las Nalgas, con la que se me puede ver absolutamente todo, y es que me calienta sentir el Culo al aire, sabiendo que varios pares de ojos lo ven constantemente y con descaro, calentando a las decenas de hombres que me cogerán durante la noche. Me puse una blusa verde totalmente transparente y escotada, con la que mis senos pueden verse claramente y me miré en el espejo… Sí, parecía una Cualquiera, y sonreí porque eso soy: una Piruja descarada.
Dieron las ocho de la noche y la gente empezó a llegar; varios hombres me saludaban con besos en la boca y una que otra nalgada, sobre todo los que ya habían asistido más de una vez; otros sólo me veían con Lujuria, sin saber cómo proceder ante una Puta rampante como yo; para mi beneplácito, vi llegar a Arturo, un amigo que habíamos visto varias veces y que me ha cogido otras tantas; lo saludé muy efusiva con un largo beso en la boca, sin importarme que mi marido estaba a mi lado esperando para saludarlo, quien tuvo que aguardar también porque Arturo me tocaba una Nalga alzándome la falda descaradamente y metiendo la punta de uno de sus dedos en el ano, mientras me chupaba una teta. Como si nada, una vez que terminó el ardiente saludo, le dio la mano a mi esposo, mientras con la otra me abrazaba tocándome el Culo. Me senté con él un rato, en el que nos besamos y me dedeaba un poco la panocha; sobra decir que no traía una sola prenda de ropa interior y que, sentada como estaba, cualquiera podía tener un excelente primer plano de mis labios vaginales.
Y en eso estaba cuando vi llegar un señor como de 50 años, venía solo y preguntaba por mí, pues me había visto en esta página; se trataba de un hombre apuesto, de baja estatura y en apariencia muy limpio y con excelente gusto en el vestir; me levanté a saludarlo y mi sorpresa fue grande cuando me tomó de las dos Nalgas y me besó largamente en la boca. Estábamos en medio del salón, por lo que todos pudieron ver mi Culo desnudo siendo manoseado por aquel desconocido; me encantó, pues me lo apretaba y lo manoseaba todo, abriéndome las dos cachas como deseando dejar mi Ojete a la vista de los demás. A mí me encantan los hombres atrevidos que así, sin más, toman posesión de una Ramera como yo; ni siquiera sabía su nombre y ya estaba con su lengua dentro de mi boca y con sus manos hurgando por toda la Cola, lo cual me calentó y le sobé delicadamente el Pene por encima del pantalón, que ya acusaba una erección. Dejó de besarme sin soltarme las Nalgas y me anunció que se llama Alfredo y que sólo había venido a cogerme, a lo cual sonreí respondiéndole que estaría encantada en dárselas en algún momento de la noche, ubicándolo en uno de los sillones y trayéndole personalmente una copa, con una repuesta que me calentó muchísimo:
- Gracias, Puta. - De nada, Alfredo, a tus órdenes. - ¿Por qué no te sientas conmigo, para seguir disfrutando de tus Nalgotas? - Encantada…
Una vez que el salón estuvo lleno con unas 60 personas, el Cornudo de mi marido comenzó con los Juegos Eróticos; yo permanecía al lado de Alfredo, quien manoseaba mis piernas a su antojo, me besaba el cuello y permitía que mi mano descansara sobre su Verga; otro delicioso macho que se sentaba junto a mí tenía su mano en una de mis Nalgas, sobándola discretamente, mientras mi marido veía cómo me ofrecía a ambos hombres y no ponía el menor reparo en que me hicieran lo que les diera la gana.
En uno de los castigos, salí sorteada y me tocó chupar el Tolete de uno de los invitados; me senté sobre la Cama que tenemos al centro del Gran Salón y empecé a lamerlo, sin importarme que 60 pares de ojos vieran como saboreaba esa deliciosa Reata; no alcanzó a venirse, pues el castigo duraba sólo un minuto, pero me dio tiempo para disfrutar sus Huevos con mi lengua y sentir sus dos manos en mis tetas que, para ese momento, ya se erguían fuera de la blusa, para quien quisiera observarlas. Una vez terminado el castigo regresé a mi lugar junto a Alfredo, sin preocuparme por cubrirme los senos, pero él no me dejó sentarme en mi lugar: me tomó de la cintura y me sentó en sus piernas, lo que agradecí complacida, pues sentía su magnífico Palo en las Nalgas.
Para mi fortuna, me tocó hacer otro castigo: en esta ocasión, tres asistentes podrían manosearme todo lo que quisieran en la Cama, por un minuto y completamente desnudos los cuatro. Me quité toda la ropa y me recosté en la Cama. Dos de ellos se acostaron a mi lado y de inmediato tomé cada una de sus deliciosas Vergas en mis manos, masturbándolas lentamente, mientras ellos dejaban volar sus dedos por todo mi cuerpo. El tercero se acomodó entre mis piernas y me lamió la raja hasta casi provocarme un orgasmo; yo veía las miradas de todos, unos incluso parados para ver bien cómo me hacían su Puta. Para mi sorpresa, uno de los dos machos que tenía a mi lado eyaculó copiosamente en mi mano, luego de que sobara sus hermosas Bolas peludas y él se hiciera una rápida chaqueta, pero mayor fue su sorpresa, que evidenció al decirme efusivamente: “Eres una Cualquiera”, al ver que tomaba el semen que había dejado en mi mano y antebrazo, para comérmelo lamiendo el lugar donde había escurrido, recibiendo un sonoro aplauso al final del castigo.
Así, encuerada como estaba, fui al baño a lavarme las manos y los dientes, me puse otra vez la escasa ropa que traía y, cuando regresé, ya habían culminado los Juegos Eróticos. El Cornudo de mi marido iba iniciar con los strip tease y Shows de la noche, cuando Alfredo lo interrumpió para decir algo. Era algo poco común en Casa Swinger, pero mi esposo le permitió la palabra; Alfredo pidió que me parara junto a él y tomándome de la cintura dijo a todos los asistentes:
- Estoy muy contento de estar aquí y por ello quiero hacer un regalo a todos Ustedes, si el anfitrión y esta deliciosa anfitriona me lo permiten… - Adelante -, le respondió mi esposo. Sorpresivamente me dio vuelta, dejándome de espaldas a todos los visitantes y continuó, levantándome la falda hasta la cintura: - ¿No creen que estas deliciosas Nalgas merecen que brindemos con champán?
Todos aplaudieron y, acto seguido, Alfredo salió a su coche donde traía una hielera llena de botellas de Möet & Chandon (la hielera todavía la tenemos en el traspatio de Casa Swinger, para quien quiera corroborar un detalle de esta celebración); le agradecimos el generoso detalle, aunque le explicamos que no era necesario; sin embargo, insistió y los muchachos del Bar destaparon las botellas y dieron una copa del estupendo líquido a todos los asistentes. Antes de brindar con todos, Alfredo me pidió que me desnudara por completo, lo cual hice con placer y tomándome de las Nalgas me llevó al centro del salón, sin dejar de sobármelas mientras brindaba de esta manera:
- Brindo primero con el anfitrión, por su hermosa, Puta y Nalgona esposa, que nos da el placer de compartir su precioso cuerpo. ¡Salud, Cornudo! Y después con todos Ustedes por compartir esta noche en Casa Swinger…
Todos levantaron sus copas y apuraron su contenido, pero Alfredo no se llevó su copa a la boca, sino que la vació sobre mis tetas y lamió lo que quedó del champán en mis pezones, lo cual me excitó de sobremanera y así, encuerada, fui a sentarme con él para presenciar los Shows de la noche. Pasaron Kristell, Laura, América y Mariana, desnudándose por completo y acercando su cuerpo a todos los asistentes; una por una iban siendo tocadas por todos, disfrutadas por las bocas que se perdían en sus pezones, Nalgas y vagina; incluso, América durante su Show se percató de que uno de los asistentes se masturbaba desenfadadamente en su lugar, dejando a la vista de todos su magnífico Pene que subía y bajaba mirándola bailar; América lo besó en la boca, mientras que él le metía un dedo por el Culo y todos aplaudieron cuando ella se hincó para mamarle su exquisito Tolete; me dieron ganas de unirme a la escena, pero Alfredo y otros tres asistentes me tenían abrazada y manoseada por todos lados.
Poco después, Mariana y Mauro presentaban su Show; se trata de una Pareja Swinger que también son actores y que se presentan cada semana en Casa Swinger. Lo espectacular de su representación es que, además de desnudarse por completo bailando e interactuar con todos los asistentes, ofrecen un Show que es toda una actuación erótica. Esa noche, Mariana iba ataviada de chango, mientras Mauro se había disfrazado de cavernícola y actuaron un sketch en el que él la perseguía por todo el salón, excitado y buscando cogerse al chango; ella (o el chango) huía por todo el lugar, no sin permitir en alguno de los acercamientos que el “cavernícola” le manoseara las Nalgas o las tetas, que no se veían por el traje peludo que llevaba. Cuando por fin la alcanzó, la llevó a la Cama al centro del Gran Salón y recorrió el lugar buscando hombres que quisieran gozar con el chango: pasaron tres y también tres hermosas mujeres que nos visitaban esa noche y en pocos minutos la Cama estaba cubierta de varios cuerpos que disfrutaban unos con otros; Mariana ya se había despojado de su traje de chango y exhibía su formidable cuerpo empinada en lo que se conoce como la posición de “perrito”, con una Verga clavada en la pepa y saboreando otro estupendo Pito con la boca; Mauro, por su parte, se cogía a una de las visitantes en la posición de misionero, mientras tenía empinadas a otras dos, dedeándoles la pucha entre los gemidos de ellas y el asombro mezclado con lujuria de todos los asistentes.
Alfredo se calentó mucho al ver la escena y se sacó su anhelada Verga, que desde luego tomé en mis manos y comencé a chaquetearla; él me tomaba de la cara y me besaba en la boca, mientras sentía dos dedos (no sé de quién) hurgando en mi panocha. Tuve que dejar tan sabroso momento, pues era el momento de mi Show, por lo que fui a cambiarme, para ponerme mi disfraz de Colegiala (puedes verlo en esta misma página, en la serie llamada: Colegiala Puta); al ritmo de “Lets go girls” a todo volumen, bailé por todo el Salón, mientras sentía las manos de todos los que asistieron esa noche. Ése es uno de los momentos que más me gustan de Casa Swinger: acercarme a cada uno de los machos sentados, moviendo el Culo bailando y ofreciéndome a sus manos, bocas y Vergas; me encanta cuando me dicen al oído que soy una Puta o que les encanta alguna parte de mi cuerpo y saber que, al final, varias decenas de Hombres ya habrán recorrido todo mi cuerpo, evidenciando que soy su Puta… la Puta de todos.
Cuando me acerqué a Fernando, otro gran amigo de la Casa, mientras bailaba, me empiné poniéndole las Pompas prácticamente en la cara y él, sin perder el tiempo, me metió tres dedos por la cuca, masturbándome suavemente; otros aprovecharon para sobarme todo el cuerpo y besármelo, pero más me excité cuando pasé al lugar de Alfredo, quien se paró para abrazarme y me dijo: “Ahorita que termines de putear con todos en tu baile, te espero para metértela aquí mismo; dile al Cornudo de tu marido que venga a tomarse una copa y a ver cómo me cojo a su mujer”, a lo que sólo respondí: “Sí, mi amor”.
Mi Show era el que cerraba los cinco que tuvimos en la noche y, una vez que lo concluí, se apagaron las luces para quedar todos en una agradable penumbra; la Cama al centro del Gran Salón, la cual tiene unas cortinas transparentes que se corren al final de los Shows, para que cualquiera pueda pasar a gozar ahí mismo siendo visto por los demás, pero con la intimidad que dan las cortinas, ya era ocupada por una pareja a la que se le habían unido tres hombres, quienes besaban y manoseaban a la curvilínea mujer, mientras su marido se la cogía; siempre me ha gustado ver a una esposa siendo penetrada por su marido, mientras besa en la boca a otro macho, o viceversa.
En los sillones, algunos platicaban, tomaban una copa y escuchaban la música, como preparando el terreno para dar rienda suelta a su erotismo, mientras otros, los más atrevidos, se desnudaban como si tal cosa y las mujeres eran tocadas y besadas un rato por un hombre y cuando volteabas, ya era otro. Los más subían a los tres Cuartos Oscuros, que esperaban a todos los asistentes con Camas de piel para ser testigos de toda la Lujuria contenida durante la noche; de pronto, el Salón que minutos antes estaba repleto, quedaba a la mitad de su ocupación, y no se necesitaba ser adivino para saber que el resto de la gente ya gozaba del Sexo en los Cuartos Oscuros, en las Cabinas de Sexo Anónimo o en las Regaderas.
Kristell, como acostumbra y le gusta, esperaba en la Cabina de Damas a todos los hombres que quisieran subir con ella; equipadas con pantallas de plasma que proyectan películas eróticas, sillones de piel y una pared con agujeros que las divide y permite disfrutar del sexo con quien se meta en la otra Cabina, Kristell se entregó, como cada noche, a más de 20 entusiastas asistentes que esperaban su turno para cogérsela, sin que ella supiera quién estaba del otro lado. Por su parte, dos mujeres (una de ellas, Mariana) y dos hombres se bañaban en las Regaderas, juntos y tocándose todos con todos bajo el chorro de agua caliente, mientras Karla (la Tumba Hombres, a quien le dicen así porque goza con mínimo 10 machos cada que nos visita), Laura y América compartían los Cuartos Oscuros con las decenas de mujeres y hombres que los abarrotaban.
Yo decidí permanecer desnuda después de mi Show y fui a ver al Cornudo de mi marido, quien afinaba los últimos detalles de la música, para quienes quisieran bailar cachondamente. Mientras caminaba hasta donde estaba él, con las tetas, el Culo y la pepa al aire, decenas de manos me tocaban y nalgueaban confiadas por la complicidad que brinda la penumbra. Ése es otro de los momentos que más me encienden: caminar encuerada sin detenerme, permitiendo que a mi paso sea manoseada descaradamente por quien quiera hacerlo. Llegué con mi marido y le comenté que Alfredo quería tomar una copa con él, a lo que accedió y caminó junto a mí para sentarse frente al generoso caballero que había compartido más de 20 botellas de champán con todos los que se dieron cita en Casa Swinger esa noche. Yo me senté al lado de Alfredo, frente a mi esposo y, antes de comenzar la plática, mi nuevo amante me besó largamente en la boca, sin importarle que el Cornudo de mi marido esperara viendo a su Mujer encuerada y besándose con otro en sus narices. Cuando terminó de agasajarse, le dijo a mi marido, a quien parecía pesarle la cabeza, por los Cuernos que cargaba:
- Oye, Cornudo, excelente lugar; los felicito. Está muy agradable y el ambiente es excelente -, comentaba esto sin soltarme uno de mis pezones, que pellizcaba suavemente. - Gracias, Alfredo, es tu Casa, y gracias también por el champán, qué detallazo. - No hombre, es lo menos que se merece una Perrita tan linda como tu mujer. Por cierto, estás más linda que en las fotos, mamacita -, señaló sin soltarme las tetas y dándome un tierno beso en la mejilla. A lo que contesté: - Gracias, cielo, qué bueno que te guste… - A quién no le vas a gustar, con esas Nalgotas tan ricas. ¿Me dejas besarle el Culo a tu esposa, Cornudo? - Claro, si ella quiere…
Yo respondí levantándome de mi lugar y poniendo las Nalgas a la altura de la cara de Alfredo, quien las tomó delicadamente con ambas manos y besó varias veces por toda su circunferencia; mi esposo y el resto de la concurrencia veían cómo su boca se despegaba de mis Pompas brevemente, para volver a acercarse para besar la piel y decirme desenfadadamente con el suficiente volumen en su voz para que lo escuchara el Cornudo de mi marido: “¡Qué rico Culo tienes, Putona!”. Yo movía las Nalgas y me empinaba para facilitarle la tarea, pues me fascina cuando un hombre me trata con delicadeza, sonriéndole cínicamente a mi esposo y mirándole a los ojos. Poco después volví a sentarme con la sorpresa de que el Palo de Alfredo ya estaba de fuera, por lo que me apresuré a tomarlo con mis manos y a acariciarlo con la misma suavidad que me besó las Nalgas. La escena era muy erótica, pues mi nuevo amante platicaba con mi marido, me tocaba las Nalgas y las tetas desnudas y yo subía y bajaba lentamente la mano sobre su hermosa Reata y sus deliciosos Cojones, recargándome sobre su hombro como si fuera su novia y no la esposa de quien platicaba con él.
- Tienes suerte de tener una mujer tan bella y tan Piruja, Cornudo, te felicito… - Gracias, Alfredo; a mí me encanta verla besándose y ofreciéndose a otros hombres. - ¿Te gusta ver cómo la beso? Perfecto, bésame, mi amor – me dijo-, vamos a darle gusto al anfitrión, pero no dejes de acariciarme la Verga. ¿Te gusta también cómo tu mujercita me chaquetea delante de ti, Cornudo? - Me encanta…
La respuesta del Cornudo la escuchamos mientras nos besábamos ardientemente y, agradablemente sorprendida, sentí unas manos sobre mis senos, de alguien más que quería participar con nosotros; tenía la boca de Alfredo recorriéndome la mía y tomándome de las Nalgas, la boca de otro macho besándome la nuca con sus manos en las tetas y mis manos masturbando el Pene de Alfredo y tocando la deliciosa Verga del espontaneo que se había acercado, mientras mi esposo contemplaba toda la escena. De pronto, Alfredo mostró que no aguantaba más y le preguntó al Cornudo: “¿Me puedo coger a tu vieja?”, y sin esperar la respuesta me tomó de la cintura y me sentó en su delicioso aparato, al que rápidamente ya había colocado un condón; yo me acomodé inclinándome un poco, para que me entrara por el coño aquella deliciosa Lanza, pero Alfredo me detuvo y aclaró con una excitación muy evidente:
- No, Perra hermosa. A las Putas como tú se les coge primero por el Culo… - Sí, cariño, pero lubrícalo primero, ¿sí?
Me empiné para dejarle mi ano a su disposición y que lo lubricara, para recibir su estupendo Palo, lo cual hizo con un poco de saliva, mamándolo y dedeándolo para empezar a dilatarlo, mientras el otro macho que poco antes me besaba la nuca y me tomaba de los senos, se daba gusto sobándome una de mis Nalgas. Yo aproveché la inclinación para besar a mi esposo en la boca, mientras los dedos de Alfredo (primero uno y luego dos y hasta tres) me preparaban el Ojete para la culeada que ya me estaba saboreando. La frase: “Listo, preciosa”, me indicó que ya era hora de darle, literalmente, las Nalgas y con cuidado comencé a sentarme en esa maravillosa Verga, la cual se metía poco a poco por el ano, aprovechando para masturbar mi clítoris con los dedos de Alfredo.
Sólo bastaron unos segundos para que frenéticamente me sentara una y otra vez, y cada vez más rápidamente, sobre ese delicioso Pito que me enculaba delante de todos, y una mezcla de lo que se veía claramente y el fuerte sonido que hacían mis Pompas al rebotar en las piernas y en los Huevos de Alfredo, hizo que unos siete u ocho machos me rodearan, tocándome las tetas a su antojo, besándome en la boca y deslizando sus manos por todo mi cuerpo, mientras mi marido veía como desaparecía en ese mar de manos calientes, sentándome una y otra vez en la deliciosa Reata de Alfredo. Al poco rato y después de dos orgasmos de mi parte, Alfredo hizo que me levantara y me sentó en uno de los sillones, masturbándose velozmente en mi cara; yo esperaba su leche caliente en los labios, pero él tenía otros planes, pues vació sus exquisitos mecos en un vaso tequilero vacío que estaba sobre la mesa más cercana, llenándolo al ras y ofreciéndomelo después de sentarse y acomodarse el pantalón:
- ¿Alguna vez has brindado con esperma, preciosa? ¿Qué te parece si el Cornudo de tu marido y yo brindamos con tequila y tú nos acompañas con mis mecos? - ¡Mmmmh! Será un placer y un verdadero manjar -, contesté mientras mi esposo iba por los tragos con los que brindarían él y Alfredo, poniéndolos en la mesa: dos vasitos con el líquido ambarino del tequila y uno completamente blanco, con la leche del hombre que me sorprendía a cada momento. - Pues, salud, entonces – brindó Alfredo, levantando su copa, mientras mi marido y yo correspondíamos elevando la nuestra; a la mía le di un leve traguito, degustando los deliciosos y salados mecos de mi amante.
Era una sensación que me hacía hervir la panocha: mi marido y Alfredo completamente vestidos… yo encuerada; ambos tomando tequila… yo depravadamente tomándome el blanquecino líquido que había salido del Pene de Alfredo minutos antes. Ése es uno de los momentos en que me he sentido más Puta en toda mi vida, y lo disfruté muchísimo, pues seguíamos platicando como si lo que yo tomaba fuera efectivamente leche y no el semen del hombre que seguía tocándome las piernas. Mientras degustaba el delicioso manjar, del cual me hubiera acabado hasta una botella, Alfredo me preguntó:
- Y con cuántos hombres has estado máximo en Casa Swinger, Putita. - Pues entre 15 y 20 en una sola noche, más o menos… - ¡Qué Perra eres! ¿Por qué no subimos los tres a un Cuarto Oscuro? Para que tu marido y yo veamos a cuántos les das las Nalgas…
La calentura que me inundaba después de tremenda cogida por el Culo y el hecho de saborear el semen caliente de Alfredo en un vaso tequilero, me obligó a aceptar con celeridad, apurando mi “trago” hasta que no quedó una sola gota de los mecos que paladeaba desde hace unos minutos. Alfredo y el Cornudo se levantaron y me siguieron hacia las escaleras; un visitante, llamado Raúl, quien había ido una vez anterior a Casa Swinger, me detuvo para saludarme con un beso en la boca y acariciando suavemente los escasos vellos que tengo en la vagina; cuando terminé de saludarlo, Alfredo me tomó de una de mis Nalgas y me condujo a la escalera, en tanto que el Cornudo nos seguía, teniendo su cara a escasos centímetros, en la subida por la escalera, de la mano de su corneador y de las Nalgas de su mujer, viendo de cerca como un dedo de Alfredo desaparecía por completo dentro de mi Culo.
Varios machos subieron detrás de nosotros, adivinando lo que ocurriría en los Cuartos Oscuros, con la suerte de que encontramos uno vacío, sólo con la presencia de un hombre joven, quien se masturbaba solo, discretamente. Alfredo me susurró al oído que me empinara en la cama de piel del Cuarto Oscuro, ofreciendo mis Nalgas a los demás, para quien quisiera poseerlas; me hinqué en la cama como una Perra en la oscuridad de la habitación, mientras mi marido y Alfredo se sentaban en uno de los sillones alrededor de la cama, para ver el espectáculo. No pasó mucho tiempo para que uno de quienes nos seguían, sin decir una sola palabra, comenzara a dedearme lentamente, mientras con la otra mano se acomodaba el preservativo para que, una vez que lo tuvo puesto, me ensartara su Verga completa en la pucha, ante un gemido irreprimible de mi parte. Me bombeaba delicioso mientras mi marido, Alfredo y otros seis o siete hombres contemplaban la escena, con las palpitantes Vergas de fuera y chaqueteándolas para ponerlas a tono. Me penetraba con fuerza, con el chasquido cada vez más fuerte de los embates de sus Huevos en mis Nalgotas.
Incitado por la escena, un hombre muy alto y completamente desnudo se paró delante de mí, colocando su exquisito Pene a la altura de mis labios, jalándoselo y cacheteándome levemente con él por toda la cara; mientras sentía los suaves golpes de esa palpitante carne, sacaba la lengua para aprovechar lo máximo posible y, aunque tenía deseos de tragármelo todo, el macho desnudo se agarró las enormes bolas peludas y las acercó a mi boca, invitándome a comérmelas. Yo comencé a paladear esos carnosos Huevos con mi lengua, para después introducirlos, uno por uno, dentro de mi boca mamadora; eran tan grandes que apenas cabían en mi boca, pero igual los disfrutaba ardientemente y los succionaba lamiéndolos por completo, en tanto sentía ya la segunda deliciosa Verga que se me clavaba en la pepa, pues el primero ya había eyaculado.
Además del placer que me provocaban físicamente tantos Pitos que se agitaban a mi alrededor, las múltiples manos que se deslizaban por todo mi cuerpo y las bocas que me succionaban, lamían y besaban por completo, la temperatura de mi coño se elevaba por lo erótico de la situación: ser como una máquina dadora de placer, una Perra empinada que recibía una Verga tras otra sin importar quién la metiera y el cinismo con el que me usaban todos los que pasaban por mi panocha, sin mediar una palabra, me excitaba provocando gritos de orgasmo.
De pronto, alcancé a ver una Pareja que me observaba siendo cogida por varios; estaban de pie frente a mí; él aún estaba vestido, sólo con el Palo de fuera asomando por su bragueta y ella en ropa interior, con las tetas al aire sobre su minúsculo brassiere. Él la abrazaba por la cintura, mientras ella le sobaba suavemente el Pito, que se levantaba rápidamente, mientras un hombre que miraba la escena al lado de ella tenía una mano que se movía en círculos por todas sus Nalgas; un tercer macho se paró delante de ella y, sin que el marido pusiera objeción, se hincó para quitarle la tanga, dejando al descubierto una panocha muy peluda que el hombre comenzó a mamar, provocando cortos gemidos de la mujer en cuestión.
Para ese entonces, dos Vergas luchaban por incrustarse en mi boca, mientras mi pucha recibía ya al cuarto hombre en menos de 20 minutos, quien me jodía con rapidez y emitía roncos gemidos; éste fue el que más rápido se vino, dándome una sonora nalgada al retirarse y diciendo con una voz tan fuerte que la escucharon todos en el Cuarto: “Qué rica Puta”. Quizás animado por eso, el siguiente de mis nuevos amantes utilizó un lubricante que le dio el Cornudo de mi marido para empezar a relajar mi Culo y, una vez que lo tuvo lo suficientemente abierto, dedeándolo con uno, dos y hasta tres dedos, se puso en cuclillas sobre mí y me la clavó por el Ojete de un solo golpe, embistiéndolo primero despacio y luego con una celeridad asombrosa, sin dejar de decirme “Perra” a cada estocada.
Así estaba yo, con el quinto o sexto macho que me cogía por el ano en el Cuarto Oscuro, cuando Alfredo se acercó para decirme algo al oído, apretando la única teta que me quedaba libre, pues siete u ocho cabrones se solazaban con mi emputecido cuerpo: “¿Quieres doble verga, Piruja?”. Yo casi grito que sí, pues me encanta sentir un Nabo en el Culo mientras otro me perfora la cuca; al escuchar mi entusiasta respuesta, Alfredo se acosó a mi lado, completamente desnudo y sosteniendo su Lanza para que me la metiera, dejando mi Culo disponible para otro; como pude me desembaracé de las bocas, manos y Vergas que me emputecían y me acomodé sobre esa exquisita Reata, inclinándome para besar los labios de Alfredo y dejando mi ano abierto para ser perforado por el mejor postor.
Otro macho que acababa de entrar al Cuarto y que se abrió paso entre los diez o doce que me tocaban, besaban o simplemente se chaqueteaban viendo la escena, ya traía un condón puesto y me la clavó con cuidado por el Ojete; al principio se dificultó un poco, pero a los pocos minutos, ambas Vergas entraban y salían de mi pepa y Culo con total libertad, siendo doblemente penetrada a la vista de más de una decena de ojos que esperaban su turno. Resultaba súper excitante darle placer a cinco Pitos al mismo tiempo, pues tenía uno en la panocha, otro en el ano, uno más en la boca y dos en mis manos, que masturbaba rápidamente.
Yo pensaba que ya lo había hecho todo, pero sucedió algo que nunca había intentado y que apenas había escuchado que se realizara, teniendo mis dudas hasta ese momento de que en verdad fuera posible. Comprobé que no sólo era factible, sino que resultaba delicioso: la triple penetración. Alfredo no conocía límites y fue él quien lo motivó pues así, ensartada por la raja y por el Culo como estaba, le propuso a un macho que se masturbaba recostado muy cerca de nosotros: “¿Quieres meterle la Verga a esta Puta tú también?”; el delgado muchacho de no más de 25 años respondió afirmativamente y Alfredo le dio indicaciones de cómo hacerlo, para que yo gozara de tres Palos al mismo tiempo.
Alfredo permaneció recostado con su exquisita Verga dentro de mi papaya; varios habían pasado ya por mi Culo que estaba completamente dilatado y le pidió al cuarto o quinto que me culeaba en esa doble penetración que hiciera su cuerpo totalmente hacia atrás, mientras me indicaba que me hiciera completamente hacia adelante; de esa manera, tenía ya dos Penes incrustados en mi vagina y ano, pero con espacio suficiente en un Culo de cerda degenerada como el mío, para que otro hombre se pusiera en cuclillas y metiera su Verga también por el Ojete, logrando que la Verga de Alfredo permaneciera en mi panocha y dos más se metieran apretadamente por el Culo.
Nos costó más de cinco minutos lograrlo, pero una vez acomodados los cuatro pude sentir lo que antes parecía imposible: tres hermosos Pitotes perforándome: uno en la raja y dos por el Ojete, los cuales poco a poco comenzaron a moverse, provocándome un placer que no conocía. Yo, mientras, mamaba cuanta Verga me ponían en la boca que, por lo lujuriosa de la escena, explotaban con sus deliciosos mecos en mi boca con gran rapidez. Calculo que mientras me practicaban esa exquisita triple penetración, me habré tragado el semen de siete u ocho machos que se acercaron a descargar su leche en mi boca, comiéndome hasta la última gota de ese sabroso y caliente líquido.
Cinco o seis parejas cogían a nuestro alrededor; incluso, a una de las mujeres le hacían una doble penetración, animada quizá con lo que veía en nosotros, y todo era un amasijo de tetas, Culos, manos, bocas, puchas y Vergas dándose placer. Yo iba quizá en mi octavo o noveno orgasmo, pidiendo sin pudor más Verga, logrando que en esa triple penetración participaran diez o doce machos que se turnaban mi Culo para perforarlo doblemente. Unos salían y otros entraban, dándome y dándose placer, recordándome con palabras como: “Puta”, “Perra”, “Piruja”, “Callejera” y otras linduras, lo que resultaba indudable a la vista de todos los que presenciaban la escena. De hecho, alcancé escuchar de una pareja que veía azorada lo que me hacían: “¡Mira nada más a esa Perra; se la están cogiendo entre tres!”.
Cansadísima, me recosté boca arriba en la cama de piel de Cuarto Oscuro, cuando mis amantes me dejaron reposar la mega cogida que me habían dado; Alfredo ya se había bajado al Gran Salón y mi marido me besaba en la boca. Sólo quedaban tres o cuatro machos que comprendían que ya no podía follar más, pero que se la jalaban alrededor mío tocándome las piernas, las Nalgas, las tetas y la panocha. Les pedí que se vinieran encima de mí, pues me encanta sentir la leche caliente escurrir por todo mi cuerpo y así, con el Cornudo más grande de la noche besándome en la boca, miraba de reojo esas imponentes Vergas sacudirse con fruición para descargar sus anhelados mecos. Una a una fueron explotando, dejándome bañada en semen desde las tetas hasta la pancoha. Cuando terminaron, mi esposo y yo quedamos solos y decidimos vestirnos; eran como las dos o tres de la mañana y yo ya había sentido en mi panocha y en mi Culo al menos unas treinta Vergas, unos cincuenta pares de manos y un número similar de bocas, además de haber degustado el manjar de unos veinte Penes que habían acabado en mi boca y que había exprimido con avidez para comerme hasta la última gota de sus preciados mecos.
Bajamos al Gran Salón; yo extenuada, cogida por varias decenas de machos, completamente encuerada y mequeda por varios, sentándome en uno de los sillones junto a Alfredo que me acarició delicadamente el cabello, besándome en la boca, mientras mi marido iba por un par de bebidas para él y para mí. Ya quedaba muy poca gente en Casa Swinger, pues era muy tarde y se habían retirado casi todos. Alfredo no conocía límites y me pidió que se la mamara por última vez, para venirse por tercera ocasión, pero ahora dentro de mi boca; yo acepté un poco agotada, pero con gusto, pues siempre es bien recibida una sabrosa Verga en mi boca, por lo que se paró y me la metió hasta la garganta. Cuando mi marido regresó con las bebidas, me vio chupándole el Pito a Alfredo y se sentó junto a mí a esperar, mientras me aseguraba: “Eres insaciable, pinche Puta”. Yo le respondí acariciándole la pierna, pues mi boca estaba ocupada y a los pocos minutos sentí él esperma de Alfredo inundar mi garganta que, aunque ya era poco, lo bebí con idéntico placer y, si no hubiera sido porque mi cansancio ya resultaba insoportable, me hubiera prendido una vez más, al ver a Alfredo exprimirse las últimas gotas de sus exquisitos mecos y vaciarlas en la bebida que me había traído el Cornudo, misma que al tomarla tenía un sabor diferente y delicioso por el rico ingrediente que flotaba junto con los hielos.
Fue una noche deliciosa, que repito constantemente en Casa Swinger todos los Jueves, Viernes y Sábados y, aunque no he vuelto a realizar una triple penetración, algunas veces he sentido el inmenso placer de la doble Verga y me calienta pensar que soy la Puta de casi cien machos cada semana. En Casa Swinger he visto cumplida mi fantasía de entregarme a decenas de hombres a diario y ser la Puta de Todos y, a ocho meses de haber abierto, no puedo creer que esté cerca de los mil que me hayan jodido por la pucha o que me haya enculado. ¿Tú ya has venido a hacerme tu Puta? ¿Y qué esperas..?
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